El día ha empezado estresante a más no poder:
nos pasábamos de peso en las maletas o nos faltaba espacio, al final hemos
tenido que dejar ropa y llevar una prenda más puesta de lo que pensamos. ¿Nos
imagináis con dos jerseys gordos, pantalones largos y chaquetón de invierno a
30º por Madrid? Un show.
Después de una comida muuuuy ligera fuimos al
aeropuerto. Gracias al cielo no tuvimos ningún problema con las maletas, de
hecho pudimos liberarnos de la doble capa de ropa en cuanto pasamos al
tunelcillo que te lleva al avión (nos tuvieron en ese tunelcillo como media
hora con un calor insoportable).
A pesar de volar con Ryanair, llegamos a
Manchester on time y sin contratiempos. El primer problema al que nos
enfrentamos fue subir y bajar escaleras con dos maletas de 20 kg y otras dos
que deberían pesar 10, pero por lo menos estaban en 15. Cuando llegamos a la
estación, después de 15 minutazos andando, fuimos capaces de pedir el billete
sin ningún problema. Peeeeero, hemos de reconocer que nos han timado… nos han
dado billete de ida y vuelta, ¿es que no es predecible que con esas pedazo de
maletas nos vamos a quedar una temporadita?
Otra mala noticia fue que nuestro tren no
salía hasta pasada casi una hora, así que nos hartamos de esperar en la waiting
room. Cogimos el tren sin problemas y en menos que canta un gallo nos plantamos
en Picadilly Station.
Y aquí vino el gran problema, no nos
ubicábamos con respecto al plano que teníamos, y como ya era de noche decidimos
coger un taxi, un moro taxi, mejor dicho. El tío hablaba menos inglés que
nosotros, nos dio tres vueltas por los mismos sitios y al final, con 5 libras
menos, nos bajamos en el otro hostel de
la cadena. Allí nos indicaron perfectamente y enseguida llegamos a nuestro hostel,
no sin antes probar la jodida famosa lluvia de Mánchester.
Y, ¿qué nos encontramos en el hostel? Pues
que la recepción estaba subiendo un piso, con unas escaleras en las que ni la
talla 36 de Laura podía posarse en ellas y una pendiente que en España no se
ve.
Ya en la recepción, mientras esperábamos todo
agobiados por la odisea de llegar hasta allí, aparece un enano, el más enano
que nunca hemos visto, unos 50 cm, tipo hobbit. Cuando desapareció por la
escalera nos miramos y no pudimos evitar reírnos. Pero lo mejor vino cuando
volvió a subir y nos pidió por favor que le ayudáramos a pulsar el timbre de la
puerta porque no llegaba. Todavía nos estamos partiendo de risa.
Después de conocer al enanito y de que unos
hindús, paquistaníes o lo que fueran se nos colaran en la recepción, pudimos
hacer el check-in y llevarnos la alegría del día al comprobar que la
recepcionista era española, no sin antes meter la pata al decirle “qué bien
hablas español”.
La habitación es privada con baño propio,
está realmente limpia y es muy acogedora. Lo único es que hace un poquito de
frío, pero tienen un nórdico y una manta estupendas.
Hemos visitado las zonas comunes y también
están muy bien. Tenemos té, café y tostadas gratis a cualquier hora, wifi
gratis y dos estancias diferentes: la cocina-comedor y el salón.
Así que, ya desde la cama, os informamos de
que todo va bien, de que estamos perfectamente, y os mandamos muchos besos
mancunianos. Ya iremos colgando fotos ;)
Lauri & Coke
Me alegro mucho que todo vaya bien. A ver si sigue todo así de genial. Desde españa yo al menos espero vuestras noticias periodicas ^^
ReplyDeleteUn besazo a los dos
Holaaa!!! q xulo el blog... cmo tds los días paséis x estas, esto promete ser la bomba jaja buenísimo lo del enano!! un besoteee :D
ReplyDelete