Ha sido el día más largo de toda nuestra
vida. Son las 22.42, ya estamos metidos en la cama muertos de cansancio, y
nuestro día ha comenzado a las 7.30. En el hostel la vida empieza muy temprano,
la luz empieza a entrar por las rendijas de la ventana y la gente a salir de
sus habitaciones. Después de desayunar hemos salido a dar un paseo por el
centro de Manchester, principalmente para conocer los alrededores del hostel.
Hemos empezado por Piccadilly Gardens – una
recomendación del gran Valde – y la verdad es que es un sitio genial, con
muchísimo ambiente y muy bien comunicado, aunque, eso sí, invadido por palomas.
De allí nos hemos dirigido andando hasta el centro comercial Arndale, uno de
los más grandes que hemos conocido nunca. Después hemos seguido caminando hasta
la Catedral de Mánchester, un edificio gótico realmente bonito, y la Iglesia de
Sant Ann, más pequeñita pero también muy mona. Y allí nos hemos decidido a
entrar en la tienda de Three, la compañía de móvil que hemos elegido
finalmente.
| Picadilly Garden |
Ha sido un auténtico calvario entender a la
chica que nos atendió, hablaba para el cuello de su camisa y parecía que estaba
oliendo una mierda, no hizo ningún esfuerzo por hacerse entender. Al final
hemos escogido una tarifa de 10 libras al mes, con sms, llamadas e Internet.
Pero lo mejor de todo esto ha sido cargar la tarjeta con el saldo: la chica nos
explicó como el culo cómo se hacía, la historia era que había que llamar a un
número y meter una clave, pero no nos contó que había que marcar antes otros
números, ni que después de meter el pin de recarga había que pulsar #, que por
si no lo sabéis, en inglés es Keypad.
Después de todo esto, dimos por terminada la
aventura turista, y decidimos ponernos con lo realmente importante: buscar
piso. En total habremos hecho unas seis llamadas, y las primeras no fueron demasiado
bien, pero nos hacíamos entender y entendíamos, aunque fuera a base de
repeticiones. Finalmente hemos concertado entrevistas en dos casas, una en
Fallowfield y la otra en Didsbury.
Llegar hasta estos destinos ha sido más fácil
de lo esperado. Hemos tenido que preguntar qué autobús – tren coger en una
oficina de información. Entre la información que nos dieron y lo que
investigamos en el plano, enseguida conseguimos saber cómo llegar.
Fallowfield nos ha encantado como barrio,
tenía un parque precioso, mucho ambiente juvenil, muchos pubs, pero lo
realmente importante ha fallado de pleno. Para empezar la mujer era un
esperpento, “artist” se hacía llamar, y la casa… qué decir de la casa… lo
podemos resumir en que olía a pis.
Didsbury nos ha gustado mucho también,
concretamente hemos ido a la zona East, dónde había un centro comercial con
bolera, cines, varios restaurantes y un gran súper, el Tesco. La casa está en
un barrio residencial, y hasta allí llegan varios autobuses y el tren. Es
preciosa, muy grande, muy limpia, con todas las facilidades, ¡incluso con baño
propio con jacuzzi! El problema es que sólo hacen contratos por seis meses, y
nosotros estamos buscando por tres como mucho, ya que tenemos que encontrar
trabajo. Seguiremos buscando.
| En el parque de Fallowfield |
| En el parque de Fallowfield |
¿Qué más contaros? Que nos estamos
aficionando al té, que aquí está mucho más rico que allí. Que hemos comido en
McDonalds y nos han llamado la atención que hay que coger las pajitas, el
kétchup y las servilletas de una mesa a parte, el kétchup sale de un expendedor
y hay que echarlo en un tarrito de papel. Lo último es por qué hemos llamado a
esta entrada “Nubes y claros”: nuestro estado de ánimo ha ido variando en
función del tiempo, de pronto salía el “sol” como que se ponía a llover (todo
sea dicho, sólo chirimiri), es decir, por cada logro que conseguíamos nos
llevábamos una pequeña decepción; pero en términos generales podemos decir que
ha habido que más claros que nubes, hablando de nuestro día, no tanto del
tiempo.
Un abrazo fuerte desde Mánchester.
Lauri & Coke
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